Verso
Los acentos enloquecieron
En el libro: Trilogía; "Llego en I, dos, 3"

Los acentos enloquecieron
Andan por ahí queriendo ajustar cuentas,como si fueran jefes de barrio,
sin sospechar que algunas
vocales son tímidas... casi vergonzosas,
y necesitan que las ayuden a alzar su voz.
Las pobres buscan refugio
entre diptongos y triptongos,
que hacen de guardaespaldas oficiales:
los famosos “ongos”,
siempre son serviciales.
Pero las tildes... ay, las tildes.
Esas sí que vienen con euforia,
saltan sin pedir permiso
y caen encima de cualquier vocal distraída,
dejándola con cara de...
“¿y ahora qué hago yo acá arriba?”