Verso
Lo plancha con los dedos
En el libro: Trilogía; "Llego en I, dos, 3"

Lo plancha con los dedos
Hilos de arenaquebraban la muñeca
como corazón invertido...
en latidos amargos,
otras veces ácidos,
y, de vez en cuando,
un haz de dulzura.
Si hubieran quedado miguitas
escondidas en cada doblez
de aquel mantel
menos planchado
y más gastado,
vería la inquietud de los hijos
y las sonrisas disimuladas de los padres.
Todo estaba bien con anteojos de juguete
y la mirada mustia.
Con la nariz tapada
respiraba distinto,
digería palabras dentadas
por la garganta de cristal.
Escapaba el humo de la olla
y el mal aliento de la discordia,
por la ventana solapada.
El filo del cuchillo
degollaba la justicia
mientras el tenedor trataba
de sujetar los fragmentos.
Sabía mejor la ensalada
si era ligera la cuchareada,
ayudaba a tragar entero
entre el maxilar y el paladar...
entre lo vivo y lo pasivo.
Cocinaba con frenetismo...
no percibía el temblor,
las sensaciones eran parecidas
entre el puchero y las golosinas.
Los giros alrededor del sol,
obligaban a plegar el mantel
al medio...
luego al tercio.
Sus labios aún hoy...
perciben el tenor
en el borde de aquellos vasos.
La mesa queda grande...
sobran cubiertos.
Los platos cachados...
son demasiados.
El hambre y sed de frescura
rebozan en su cuenco.
Desliza los dedos
en el último cuarto de hilacha
que la habita.