Taller

Seamos como niños

2025 · Título: Seamos como niños Autora: Gloria Angélica Saggiorato Seudónimo artístico: SAGGLO Técnica: Técnica mixta y collage Estilo: Figurativo-abstracto contemporáneo de carácter simbólico y expresionista Temática: Paz, infancia, conflicto, esperanza, conciencia y humanización.

Seamos como niños

Lo que sintió

Seamos como niños representa la búsqueda de la paz en un mundo atravesado por la violencia y sus consecuencias. La paloma blanca huye del olor a pólvora y desciende hacia el océano confiando encontrar en sus aguas un espacio donde preservar su pureza.
Sin embargo, el mar tampoco permanece ajeno a las heridas del mundo. Sus movimientos, profundidades y zonas oscuras sugieren incertidumbre y contaminación. La blancura de la paloma contrasta con ese entorno y convierte su vuelo en un gesto de resistencia: la paz intenta sobrevivir allí donde la humanidad ha dejado sus marcas.
La paloma carga simbólicamente con el peso de aquello que ha visto y, al acercarse a la costa, descubre que todavía existe una posibilidad. Esa esperanza aparece en la mirada de los niños, capaces de reconocer la paz sin convertirla en discurso ni negociación. En ellos permanece una verdad sencilla, sensible y valiente que el mundo adulto parece haber olvidado.
La obra propone entonces recuperar algo esencial de la infancia: la capacidad de cuidar sin calcular, mirar al otro sin prejuicios y reconocer la vida como un valor que debe protegerse.
Seamos como niños transforma a la paloma perdida en una pregunta dirigida a todos: la paz dejará de ser una ilusión cuando volvamos a mirarnos con humanidad y hagamos de ella un lugar posible para habitar.

Significado

Seamos como niños

En el cielo la vida era asfixia
y escapó lejos del olor a pólvora.
Confiaba en la transparencia del océano.
para mimetizar su pureza.
El peso de sus plumas
delató la gravedad del mundo
cuando se vio en la costa
y suspiró lo que en ella, aún subsistía.
La aspereza del camino
dibuja manchas oscuras
del petróleo que gotea.
El sentimiento de inseguridad es frío,
pero se disipa ante la mirada cálida
de los niños que se detienen.
En sus ojos, la paz no es una palabra,
ni es solo una paloma perdida;
será cuidada por la sensatez
pequeña y valiente,
esa que aún no negoció su verdad.
La paz saciará su anhelo de habitar

y dejará de ser una ilusión

cuando volvamos a humanizar.

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Seamos como niños