Taller

Corazón Confundido

2026 · Ficha técnica Título: Corazón confundido Autora: Gloria Angélica Saggiorato Seudónimo artístico: SAGGLO Año: 2026 Medidas: 50 × 70 cm Técnica: Pintura acrílica sobre lienzo Estilo: Abstracción expresionista de carácter simbólico Género: Arte abstracto contemporáneo

Corazón Confundido

Lo que sintió

El corazón se desgarra intentando comprender su propio dolor. Cada grieta sale en busca de respuestas, pero la razón no alcanza cuando se trata del amor.
Corazón confundido representa ese proceso interior en el que algunas emociones no encuentran explicación: solo pueden atravesarse.
Las formas se enlazan, se quiebran y vuelven a fluir. Los rojos, naranjas y rosados concentran la intensidad emocional, mientras los azules y tonos claros introducen pausas y contrastes dentro de ese movimiento interior.
La herida no desaparece: se transforma. Cambia de forma y de color, se vuelve movimiento y encuentra otra manera de vivir.
Para tu catálogo, usaría especialmente “Abstracción expresionista de carácter simbólico”, porque la obra parte de una emoción reconocible —el corazón herido y confundido— pero la expresa mediante gestos, curvas, color y formas no realistas.

Significado

Corazón Confundido

El libre albedrío me dejó sedienta
de lo que fue un espejismo en el desierto.
A través de tu historia,
aprendí la mía y supe que solo estabas de paso.
Siento el cariño que aún perdura,
y será mi sustento en esta etapa de cordura.
Enhebro los recuerdos limpios y sinceros
donde no existió engaño ni traición.

Nada me garantizaba un desapego placentero.
Malinterpreté la letra chica de nuestro pacto:
“No lastimarnos, por hacerlo duradero”.
Si el sillón hablara, me diría que no falta nada,
fue testigo de las manos entrelazadas y de la última mirada.
Busqué el origen de mi dolor,
y en los rincones, vi una chiquilla incapaz y pretenciosa.
Sacudí el moho de la inmadurez
y desaté los nudos de mi garganta.

Hora de crecer.
El reflejo me devolvió amor propio
y entendí que la amistad, y algo más,
eran difíciles de conjugar.

Hora de aprender.
Uno de los dos, se movería primero.
Las piezas buscaban encastrar para habitar.

Hora de sanar.
El reto moraba en lo inesperado
y dando media vuelta cerré las huellas del pasado.

Hora de partir.
La cuesta arriba era empinada,
mis pies temblaban.
Revisé la mochila de sabiduría,
una conversación malvenida
ahogó la alegría a punto de nacer.
Permiso, silencio en defensa,
yo temía ser escuchada.
Mis oídos sujetaban la ilusión balbuceando:
—Deberías haberme conocido.

Ya no importa: —Sé quién soy
y de lo que soy capaz.

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